
Barack Obama, junto a su esposa Michelle y sus hijas Sasha y Malia, acudieron a la Iglesia Episcopaliana St. John, conocida como la «iglesia de los presidentes» para participar en un servicio religioso.
Al culto, conducido por el seminarista Mike Angell, acudieron unos doscientos feligreses, pero también turistas, que, inesperadamente, pudieron ver de cerca al presidente y a su familia.
Obama, vestido con un traje oscuro, y su esposa Michelle llevando un vestido estampado en blanco y negro, saludaron a algunos correligionarios cuando llegaron en el automóvil presidencial a la iglesia, situada a pocos pasos de la Casa Blanca.